De café a símbolo
cultural de Monterrey

En la década de los años 70, el inmueble ubicado en la calle Diagonal No. 200, en la colonia Roma de Monterrey, era conocido como "Café El Faro", un espacio de encuentro para la comunidad del sur de la ciudad. Nadie imaginaba entonces que aquel lugar, entre conversaciones y café, estaba destinado a convertirse en un símbolo cultural.

En los años 80 el recinto se transformó en el "Cine Roma", iluminando la colonia con historias proyectadas en pantalla grande. Pero el destino aún tenía reservada una metamorfosis mayor.

A principios de los años 90, el inmueble fue adquirido por Grupo Multimedios como parte de su cadena cinematográfica. Fue entonces cuando ocurrió el momento que cambiaría la historia del lugar. En 1991, Francisco González, Director General del grupo, buscó a una mujer que ya había conquistado los escenarios con su talento y carácter: Nena Delgado.

La propuesta era audaz: convertir aquel cine en una nueva sala de teatro. Un riesgo. Una apuesta. Un acto de fe en el arte.

"Monterrey estaba destinada a convertirse en la segunda capital del teatro en México."

La actriz aceptó sin titubeos. Con la convicción de quien conoce su vocación, aseguró que Monterrey estaba destinada a convertirse en la segunda capital del teatro en México. No era solo un proyecto: era una visión.

Durante la remodelación, surgió la pregunta del nombre. Ella propuso rendir homenaje a su actor favorito, Joaquín Pardavé. Sin embargo, Don Francisco González y su padre, Don Jesús D. González, al saber que Nena Delgado cumplía 30 años de trayectoria artística, tomaron una decisión que marcaría para siempre la historia cultural de Nuevo León: el teatro llevaría su nombre.

No solo como reconocimiento a una carrera brillante, sino como tributo a una mujer pionera que creyó en el teatro cuando pocos apostaban por él.

Y así, el jueves 30 de abril de 1992, a las 9:00 de la noche, se abrió por primera vez el telón del Teatro Nena Delgado. La obra inaugural fue la comedia "La Mala Leche", de Guillermo Alanís. Doce actores en escena y un público que respondió con entusiasmo inmediato. Más de 300 representaciones después, la ciudad había confirmado lo que aquella actriz ya sabía: Monterrey tenía hambre de teatro.

Desde entonces, el Teatro Nena Delgado no ha sido solo un recinto. Ha sido hogar de historias, refugio de risas, escenario de aplausos interminables y testigo de generaciones enteras que han encontrado en sus butacas emoción, reflexión y celebración.

Hoy, administrado por Nena Delgado Producciones, el teatro continúa vivo y vibrante. A su lado, el Centro Artístico Teatral Nena Delgado forma nuevas generaciones de artistas, manteniendo encendida la llama que inició hace más de tres décadas.

"Los teatros no se construyen solo con paredes y butacas. Se construyen con valentía, con pasión y con la firme creencia de que el arte transforma ciudades."

Y desde hace más de 33 años, en la colonia Roma de Monterrey, cada vez que el telón se abre… vuelve a comenzar la historia.